lunes, 22 de noviembre de 2021

CAMINO A LA CORDURA

 CAMINO A LA CORDURA

OLVIDOS

 Intento recordar los sueños acontecidos en la noche, no soy capaz de devolverles a la vida. 

Me encantaría retomarlos ya que, recuerdo que eran preciosos, llenos de vida, pero no recuerdo ni el argumento ni los actores, supongo que el protagonista era yo pero no lo puedo asegurar. 

Que bonito sería recordar aquello que, sin saber realmente que es y, sin saber como, anoche me hizo feliz.

Quizá lo bonito, después de todo, es quedarte con la sensación de bienestar, quizá si conociese el contenido del sueño, no tendría el mismo efecto. 

Dejémoslo así, sin más. Me quedo con el bienestar.




EL ERMITAÑO


Era capaz de pasarse horas y horas enfrascado en la lectura, sus ojos, ya de un claro grisáceo y ayudados por unas gruesas lentes apoyadas en su enorme y gruesa nariz, devoraban renglones y renglones de letras amontonadas en su cerebro, ese era su mayor y único pasatiempo. 

Apenas salía de su humilde casa. 

Una casa casi en ruinas por la que el viento silbaba por las ranuras de las ventanas y la leña de la hoguera crujía en el ávido fuego anaranjado. Hundido en su sillón de cien décadas, pasa las tardes enteras a la luz de una bombilla desnuda que apenas le queda vida, que afloja su intensidad en cada sacudida de aire. Sus arrugados dedos pasan las páginas con la habilidad de un trilero ejercitando su engaño. 

Vivía a las afueras del pueblo, los lugareños lo conocen como “El loco ermitaño” lo abreviaron con “el loco” ya que solo pasaba por el pueblo para recoger algún paquete del puesto de correos que le enviaban con regularidad y pequeñas compras que realizaba en la botica y en el ultramarinos. 

De todos era conocido su silencio, era un hombre de pocas palabras, su antipatía era conocida en toda la comarca, tan solo un hola y adiós hacían abrir sus labios. 

Siempre lo acompañaba un perro, era su única compañía. Un podenco de patas largas y avispada mirada, sus grandes y erectas orejas estaban siempre atentas a cualquier amenaza, no parecía temer a nadie ni a nada a pesar de su pequeño tamaño. 

De vuelta a casa, pasando por las largas laderas, era capaz de atrapar  algún conejo con gran pericia y destreza, conejo que compartiría con “El loco” para la cena. Eran uña y carne.

  

Al llegar a casa, “Lupo” se enrosca en su camastro colocado junto a la chimenea y hace que duerme dejando una oreja en pie, siempre alerta de su dueño “El loco” le preocupa su vejez, son ya mucho inviernos encima y su salud es sumamente delicada, no tantos pero también son muchas las nevadas desde que le dejó su amada esposa. Más de una década en soledad, sin más compañía que Lupo y su libro.


Hay instantes del día en el que se siente más solo, es sobre todo cuando la recuerda, a ella, a su amada. Sueña con ella despierto, recuerda su olor a jabón, sus propuestas deshonestas las frías noches de invierno, entra en el calor de su recuerdo y despierta despierto cuando se le entumecen los pies perjudicados por el reuma de la humedad del valle. No hay día que pase sin recordar a su amada Linda.  En sus últimos días, postrada en la cama por una gripe mal curada, pasaba las horas junto a ella leyendo en voz alta pero suave, un libro hasta que caía dormida, el susurro de sus palabra la envolvían en una paz interior que la hacía revivir su juventud quedando exhausta de tanto bailar al son de un vals interminable, bailaba y bailaba hasta quedar dormida.

Cada noche leía el mismo libro a su amada Linda, cada noche quedaba dormida en el mismo párrafo de poesía; 

“Quítate delicadamente tu ropa,

  pétalo a pétalo, sin temor alguno al frío del amor,

aquí en centro mismo de este siglo,

y ofréceme tu pecho. Yo llamaré con los nudillos

tan suavemente, primero

como llaman los copos de la nieve

en esas puertas de agua que hay en la tierra,

lagos, ríos, lágrimas”

Ya dormida su amada Linda, devuelve el libro a la librería desnuda del salón y lo acomoda entre dos candelabros de reluciente plata, allí dormirá hasta la noche siguiente que de nuevo hará las veces de Lorazepam para la amada Linda.  


Su biblioteca ha crecido desde que Linda lo dejó, decidió anclarla a la pared cuando el número de ejemplares superó el centenar, apenas queda espacio para los, ahora oxidados, candelabros de plata que aún conserva. 

Todos los libros exhiben el idéntico formato, mismo color, mismo tamaño, mismo grosor. Ninguno de ellos osa sobresalir de los demás, todos formados como regimiento militar de los más estrictos, todos vestidos con el mismo uniforme y esperando la revisión de su superior.

“El Loco” se encuentra indeciso a la hora de elegir el libro de hoy. Rebusca con las cejas arqueadas ayudado por su dedo índice escoge un libro. 

“Este servirá viejo Lupo”  Se acomoda en el sillón de cien décadas y comienza su lectura diaria.    “Largo Lamento” Pedro Salinas.

 Día tras día, lee el mismo libro, toda su librería está repleta de este libro, escoja cual escoja, solo saldrá ese libro, el libro que hacía dormir a su amada Linda.


amc

   


  


viernes, 12 de noviembre de 2021

NOVIEMBRE III CAMINO A LA CORDURA

CAMINO A LA CORDURA

ESTOICISMO

No son las cosas las que nos perturban, sino nuestra opinión sobre ellas.
Epicteto

DISTANCIAMIENTO COGNITIVO

Los estoicos sabían que al cambiar la forma en la que vemos los eventos externos cambiamos su impacto sobre nosotros. Recomendaban por ejemplo separar nuestros pensamientos de los elementos externos, evitando fusionarnos con ellos. Al mantener esta distancia cognitiva podemos evaluar todo con más objetividad y serenidad.

El primer paso es entender que no somos nuestros pensamientos, y que podemos distanciarnos de ellos. Podemos examinarlos de manera racional en vez de dejarnos arrastrar por su impacto emocional. Dar un paso atrás nos permite ver con más claridad y preguntarnos si hay otra forma de interpretar nuestra realidad.

En las terapias modernas se denomina a esta técnica distanciamiento cognitivo, y aunque es aplicable en multitud de ámbitos, los estoicos la utilizaban principalmente para mitigar los golpes del destino y para evitar ceder ante las tentaciones diarias. Existen a su vez distintas estrategias para lograr este distanciamiento, pero me centraré ahora solo en dos: expandir el tiempo y mirar a través de los ojos de otro.

En ambos casos buscamos el mismo resultado: separarnos de nuestros pensamientos y observarlos con detenimiento, pasando de reaccionar impulsivamente a responder racionalmente.


La vista desde arriba

 "Contempla desde arriba innumerables rebaños, infinidad de ritos y todo tipo de travesía marítima en medio de tempestades y bonanza, diversidad de seres que nacen, conviven y se van. Reflexiona también sobre la vida por otros vivida tiempo ha, sobre la que vivirán con posterioridad a ti y sobre la que actualmente viven en los pueblos extranjeros; y cuántos hombres ni siquiera conocen tu nombre y cuántos lo olvidarán rapidísimamente y cuántos, que tal vez ahora te elogian, muy pronto te vituperarán; y cómo ni el recuerdo ni la fama, ni, en suma, ninguna otra cosa merece ser mencionada."

Marco Aurelio. Emperador Romano

martes, 9 de noviembre de 2021

CAMINO A LA CORDURA

 CAMINO A LA CORDURA

La playa en noviembre, oleaje surfero sin surfistas, arena vacía de bañistas y repleta de almas disfrutando de la soledad que ofrece la temporada baja de turismo. 

Es increíble la paz que transmiten, no hay nada que interrumpa su diálogo, diálogo reposado y lleno de mensajes constructivos. Aquí nadie deja de ser nadie y pasa a ser todos.

Charlas inacabables sobre la vida, aquella que un día perdieron, aquella que un día vivieron. Hablan de lo equivocados que estaban y lo arrepentidos de no haber sabido disfrutar de cada minuto, cada instante, cada dolor, añoran el dolor, añoran el tiempo, ahora se permiten perderlo ya que su tiempo es infinito, tienen tiempo de pensar, recapacitar, valorar y tomar la decisión correcta en caso de tomarla. 

  • ¿Qué haces por aquí amigo? ¿Te has perdido?  me preguntó Carlos, un alma arrepentida de su pasado que intenta encontrar la forma de volver a la vida.

  • No, no me he perdido, vengo por aquí cada año para desconectar de la vida y de esa manera poder enfrentarme a ella un año más.

  • ¿Cómo lo haces? dijo Carlos, ¿Cómo puedes regresar a la vida? Quiero volver, dejé cosas importantes por terminar, deje a una familia sin amar, unos hijos que no atendí, una viuda desconsolada que no supe valorar, una madre que me dio todo y no supe cuidar.

  • Eres novato Carlos. Le dije. Debes aprender de tus compañeras a entender cual es tu propósito ahora, debes aprender cuál es tu objetivo en este, tu nuevo mundo, presta atención a sus enseñanzas y entenderás que ahora eres más valioso aquí que en vida. 

  • No te creo, mortal, no creo que aquí pueda recuperar todo lo que no hice en vida, dejé mucho por hacer.

  • No Carlos, solo deseas volver a la vida para satisfacer tus egos, no piensas en los demás, solo piensas en satisfacer tus deseos, siempre a sido así, nunca miraste por los demás cuando pudiste hacerlo, ¿Qué te hace pensar que ahora iba a ser diferente? piensa en porqué estás aquí y lo que puedes hacer ahora aquí.

No le estaba dando una lección a Carlos, ese Alma novata, me la estaba dando a mi mismo, cada año recuerdo la lección para tenerla muy presente. Algo que aprendo en las playas de noviembre es a tener humildad y recordarme que en todos los aspectos de la vida y la muerte, siempre hay un principio y un fin y que los novatos existen en todos los campos, incluso en el campo santo.





OBSESIÓN
 Durante muchos años estuve ausente en mi entorno, 
en mi familia, ausente en mi mismo.
Tenía a alguien que me ocupaba todo mi tiempo, 
cada segundo de mi vida se lo dedicaba a ella. 
La tuve durante muchos años oculta, mi gran amor, 
ella era la única que me hacia feliz, 
la que me hacia olvidar los problemas cotidianos, 
siempre a mi lado, pasase lo que pasase, siempre a mi lado. 
Allá donde fuera siempre la llevaba conmigo, inseparables, 
no sabía vivir sin ella. 
Viajaba conmigo de vacaciones, oculta, desapercibida, invisible, 
nadie podía sospechar de su presencia, 
solo yo sabía que me acompañaba en todo momento.
Fue bonito mientras duró, que fue mucho. 
Pero no todos los cuentos tienen un final feliz.
Me di cuenta de que ella no sentía lo mismo por mí, 
me di cuenta de que la felicidad se desvanecía cuando ella desparecía 
y me hacia daño, mucho daño su ausencia, me di cuenta, con el tiempo, 
que también me hacia daño su presencia, 
aún así, pese al daño que me provocaba, no podía separarme de ella. 
Me costó mucho dolor separarme de mi gran amor, 
la tuve en mi cabeza durante mucho tiempo, demasiado tiempo. 
Fue un romance enfermizo que de no haberle puesto freno, 
se habría llevado mi vida. 
amc  

jueves, 4 de noviembre de 2021

CAMINO A LA CORDURA

CAMINO A LA CORDURA

Se termina el verano como el que espera llegar la depresión mas profunda. 
Acaba el verano y llega un otoño lleno de dudas y miedos. 
Llevamos dos años intensos, dos años plagados de muerte y vergüenza, si, vergüenza.
De la noche a la mañana nos vimos involucrados en algo, que algunos veían venir y callaron y otros que sin más, confiaron y se lo comieron.
Un desastre mundial en el que solo la ciencia puede frenar, mientras tanto, unos por allí y otros por acá, cada cual con sus pensamientos y paranoias, se enfrentan defendiendo su postura. 
No es de extrañar, que con tanto laberinto de opiniones, los únicos que se salvan son aquellos a los que la tecnología olvidó y quedaron aislados de este mundo irracional marcado por inteligencia artificial que cada día nos hace mas tontos y escasos de recursos resolutivos, una vida cómoda en la que la solución a cualquier problema la llevamos en nuestro teléfono móvil de primera generación. 
Un mundo que se hecha a perder por un simple apagón tecnológico, es un mundo sin creatividad, sin iniciativa, un mundo perezoso que no sabe hacer nada por si mismo. 



UN PEDACITO DE MI

  Nunca me faltó nada, nunca tuve miedo a nada, en casa nunca faltó dinero para comer, vestir y algún capricho extra que se nos antojase a alguno de mis hermanos y a mi.  El pequeño de cuatro hermanos, tres varones y una “nena”. La mayoría de las ocasiones tenía que conformarme con heredar la ropa que ya desgastada, pasaba de uno al otro dejando a su paso agujeros y descosidos.

 No aprendí nada en el colegio, de hecho no lo pisaba.  Mi vida fue siempre la calle, desde muy pequeño mis padres ya no tenían el control sobre mi. No les culpo, en realidad así la felicidad fue continua durante mucho tiempo.

 Ahora me parece irreal, no recuerdo el cambio del niño hiperactivo al problemático adolescente, quizá porque siempre fui niño, quizá porque nunca lo fui.  La realidad es que siempre creí tener el control de mi vida y de mis actos, pero solo cuando realmente maduras y echas la mirada atrás, te das cuenta de que mi vida estaba llena de incógnitas, dudas, miedos, fracasos y sobre todo caos.  Aun así, siempre lo diré, no me arrepiento de nada de mi pasado, ahora valoro más mi presente y las cosas que me rodean.  

Ya no recuerdo cuándo fue mi primer consumo de alcohol, de hecho nunca me he acordado, no le di importancia, es algo a lo que no pones fecha, se que fue a muy corta edad, si recuerdo el sabor amargo de la cerveza, no fue con amigos, fue a escondidas, a escondidas empecé y a escondidas terminé.

Sin problemas que resolver, sin amores rotos de por medio, no había excusas, era mera diversión. Diversión que se convirtió en hábito, un mal hábito que me llevó al alcoholismo.

Con dieciséis años ya era consciente de que bebía en exceso, no solo era excesivo sino también muy continuo,  en plena nueva ola, la famosa “movida Madrileña”, años ochenta en Madrid, me cogió de lleno, experimentar con nuevas sustancias, la heroína se hacía la dueña de la calle sembrando dolor y muerte.

En mi caso fue el alcohol, él se adueñó de mi vida y controló todo mi entorno, vació mis bolsillos, atrajo a mi la tristeza, la desesperación, miseria y dolor. Pero el problema es más grave de lo que la gente se imagina, el mayor problema es la negación de uno mismo a reconocer que se tiene un problema. El pensar que podía dejarlo cuando quisiera, tener un consumo moderado, controlado y hacer una vida ordenada. Al principio, no le das la importancia que realmente tiene, no ves la preocupación de tu entorno y piensas que actúan de forma exagerada y agrandan o ven problemas donde no los hay. Pero esa parte llegará más adelante, en un principio todo se achaca a la edad. Vivimos en una sociedad, en la que el consumo del alcohol (incluso los porros), está totalmente integrado a nuestra cultura. Lo raro es ver a un joven que no consuma alcohol cuando sale con los amigos de fiesta, regar las comidas con buenos vinos, blanco si es pescado, rojo para las carnes, chupitos y copas para después del postre, ayuda a la digestión. 

Ya, el que se embriaga demasiado a menudo, ése, es un vicioso borracho, ése ya no está tan bien visto por la sociedad. También como viciosos son tratados los cocainómanos, heroinómanos, porreros… 

Solo los que hemos pasado por ello, llegamos a entender la problemática de la adicción y los desastres que provoca. 

Solo los que hemos pasado por ello, sabemos que es una enfermedad que no tiene ideologías, razas, estatus sociedad, ni bajo ni alto, esta enfermedad no  mira sexos, gordos, flacos, feos o guapos.

Se dice que la adicción ataca a la pobreza, a los sin techo. El adinerado siempre tendrá mejor aspecto y no le faltarán recursos para conseguir el tóxico, aún así, muchos de los sin techo que vemos consumiendo tóxico en la calle, un día tuvieron su negocio, su familia, su casa y amigos. La droga se lleva todo lo que posees, no te deja nada, solo tristeza, abandono y si no se para a tiempo, la muerte, y si no, dale tiempo.

En mi adolescencia me convertí en el cabecilla de la banda más problemática de la zona, con tan solo catorce años me gané el respeto de toda mi gente y bandas bastante mayores que nosotros. No temía a nadie ni a nada, al estar siempre colocado, me sentía el “Puto Amo”. Conocí a mucha gente, yonquis que estaban en las últimas, pastilleros que nunca descansaban, borrachos que dormían en el parque.

Con estos últimos era con los que más tiempo pasaba, eran mayores que yo y me contaban sus batallas( la mayoría fruto de su imaginación), pasaba tiempo con ellos y ellos me lo agradecían, les hacía compañía y les escuchaba, a cambio compartían conmigo el Brik de tinto peleón.  Así fue durante un tiempo, demasiado tiempo.

Cuando me regalaron el graduado escolar empecé a trabajar en la empresa de mi padre, junto con mis hermanos. Empecé a moverme y codearme con gente mucho mayor que yo, en poco tiempo y muy corta edad, empecé a hacer y deshacer a mi antojo.

Manejaba dinero y el consumo me salía prácticamente gratis, siempre me invitaban.

Lo peor de todo es que siempre quería más, mucho más. 

Fue todo tan silencioso que apenas me di cuenta de donde me estaba metiendo. En un principio, el consumo de alcohol se posponía al fin de semana con alguna que otra cerveza entre diario, pronto, muy pronto y por la rutina de mi trabajo el consumo se convirtió en un hábito diario ya que visitaba bares, cafeterías y restaurantes a diario y “era inevitable” rechazar una cerveza al medio día o una Castellana en la mañana. 

Poco a poco o mucho a mucho, me fui habituando a consumos desorbitados, sin importarme lo más mínimo las consecuencias. 

Los fines de semana se volvieron monótonos, cuando mis colegas no seguían mi ritmo, buscaba otros compañeros de viaje, entraba en los garitos prohibidos para mi edad y me recibían con entusiasmo y verdadera euforia. Me sentía más cómodo en esos sitios que con mis verdaderos colegas, al fin y al cabo, mis colegas eran unos muermos, no sabían divertirse. Que recuerdos aquellos de garitos oscuros, chupas de cuero negro y pelo largo, billares y rock del bueno. Los minis de cerveza paseaban por doquier ante mis ojos, era el puto paraíso. vatios y más vatios de rock que se mezclaban entre la penumbra del tabaco y el olor intenso del cannabis. De vuelta a casa, las calles parecían hablarme en un silencio atronador donde mis pies ya conocían el camino a la última parada, el parque de la estación, refugio de aquellos que la suerte les abandonó y ahora ahogan sus penas a golpes de embriaguez.  

Les escuchaba y admiraba, aún no entiendo muy bien porqué les admiraba pero así era, lo peor es que aún siento admiración por ellos y no debería.

Quizá porque formaron parte de mi vida, parte de mi adolescencia, me contaban historias de las que solo creía la mitad y la otra mitad la ponía en duda pero, por algún motivo, volvía cada noche a formar parte de sus mentiras y compartir algo de alcohol que les hiciera entrar en calor.

De algún modo envejecí con ellos y pasé capítulo en mi anticipada jubilación de rockero indomable y por algún motivo mi vida cambió.

Era consciente de que no sería un rebelde de por vida y la ocasión para intentar cambiar me vino sin esperarlo, la chica con la que salía desde los quince años quedó embarazada. Me agarré a ello como mi salida a una vida nueva, sentar la cabeza, organizar mi vida y crear una familia. Atrás quedaron las peleas de bandas, las visitas al parque, los garitos humeantes con olor a rancio, las muñequeras de pinchos, estiletes y puños americanos. Todo cambio menos una cosa. Quizá quedó lo peor, mi alcoholismo.

Un medio cambio, un cambio a medias, no se cambia de la noche a la mañana.

Estoy totalmente seguro, de que aquella joven con la que me casé, fue al altar con el pensamiento de que un cura cambiaría a su amado, que el rito del matrimonio y la bendición del todopoderoso, harían el trabajo de mil psiquiatras. Aquello funcionó a medias, un medio cambio.

Cambié de amigos, en realidad, me quedé sin amigos, ¡está bien! ¡Nunca tuve amigos! ¡Joder! A eso si me ayudó el sentar (a medias) la cabeza, me di cuenta de que vivía una mentira, que nada era lo que parece ser, que todo estaba en mi mundo, que nadie preguntaba por mi, que en realidad no era nadie, solo era el matón cabecilla de una banda de barrio que cuando desaparece, se sustituye y pasa al olvido sin pena ni gloria.

Todo cambio entonces, casi todo, se acabaron los garitos, en realidad eso no fue nada traumático, lo sustituí por bares, los supuestos amigos lo sustituí por los borrachines de barra que calentaban banqueta desde primera hora de la mañana. Café con porra a la 7:30 a.m. y copa de castellana con hielo, tal vez dos. El café y la porra era solo un disfraz, podía pasar sin ello perfectamente pero era necesario ocultar que simplemente necesitaba la copa.

Llega un momento en que sobra el café y la Castellana se transforma en wiski barato, no buscas calidad, buscas efecto y el efecto te lo da igual el barato que el caro, ¿para que gastar mas de lo necesario? Por el precio de uno caro tengo para dos baratos, a eso se le llama economía.

Pasaron años así, pasito a pasito, el bicho de la adicción fue comiendo mi cuerpo por dentro y por fuera. En un primer momento, dolía mas por fuera, mi aspecto físico cambiaba sin darme cuenta, allí estaba mi familia para recordármelo. Te tienes que duchar, decía mi mujer, tienes que comer más, apenas comes, decía mi madre, aféitate y péinate, así no puedes visitar a los clientes, me decía mi padre. 

Yo en cambio, no veía mi deterioro, o no lo quería ver. Antes ce cumplir los cinco años de matrimonio, nació mi segundo hijo, un hijo buscado, buscado buscando otro cambio, la típica excusa de "A ver si así sienta la cabeza" me di cuenta que por mas hijos que tuviese nada cambiaría, me dí cuanta yo y se dio cuenta mi mujer.

Sabía perfectamente que tenía un problema, un problema más serio de lo que pudiese imaginar la familia, pero nunca dije nada, siempre pensé que podría solucionarlo yo solo, todos los días me prometía lo mismo y todos lo días rompía mi promesa, pero siempre pensé que podría solucionarlo yo solo, era solo cuestión de fuerza de voluntad.

amc


viernes, 22 de octubre de 2021

CAMINO A LA CORDURA


CAMINO A LA CORDURA

ESOS DÍAS CLAROS 

   Esos días que deseas que terminen cuanto antes, la necesidad de descansar y salir un minuto de la vida para volver con el cerebro despejado de toda tormenta que estalla en los días claros.
Sigo buscando incansable un motivo que me haga, al menos, confiar en el ser humano por su condición de inteligente, de sentido común. 
Algo a tener en cuenta es que cada cual es como es y nada ni nadie lo hará cambiar. 
Aprendí que no soy de nadie y nadie me pertenece, solo andamos de paso, comemos y bebemos por el camino, en mi caso, mi camino a la cordura, ese camino interminable por el cual realmente caminamos todos dado que, habitamos en un mundo de locos que jugamos a ver quien mea mas lejos y solo llegamos a mojarnos los zapatos.
El día que despertemos de esta locura, será demasiado tarde, despertaremos cubiertos de miseria y muerte, procederemos a lamer nuestras heridas infectadas cuando el dolor de estas se hagan visibles a nuestros ojos, quedarán las peores, las imposibles de cicatrizar, el alma ni tiene cura ni cicatriza, el alma deja de ser alma cuando se le mancha de hipocresía y cinismo. 


lunes, 9 de agosto de 2021

CAMINO A LA CORDURA

CAMINO A LA CORDURA

1968

1968. Año en que un 27 de Marzo nace una historia, la historia mas emocionante y disparatada de todas aquellas que pueda conocer, la mía.

En aquel año, todavía en España, se vivía el régimen del Franquismo, de esa época de mi vida pocos recuerdos tengo, mis primeros y nublados recuerdos me vienen de la vieja casa en Vallecas, una casa baja con patio donde reservábamos una habitación para abuela, una casa humilde pero con televisor. A mi parecer una familia feliz que vivía en un ambiente feliz. 

Soy el pequeño de cuatro hermanos, dos varones y una nena. En aquella época eran habituales las familias numerosas al igual que era habitual que los pequeños heredáramos la ropa, juguetes y libros escolares de los hermanos mayores.

No tengo recuerdos negativos de mi niñez, con siete años, en 1975, nos mudamos a un pueblecito de la sierra de Madrid, Collado Villalba. Fue quizá aquí, donde empezó a cambiar mi vida, quizá, solo quizá.  Nadie sabe que le depara el futuro, tampoco si está escrito, solo sé que, como todos, me arrepiento de no haber disfrutado más de la vida.

Posiblemente, llega un momento en la vida en la que realmente encuentras tu sitio y para llegar a no sé qué, primero tienes que pasar por no sé donde, unos los elijes, otros se imponen, no siempre son los deseados ni los correctos, pero son los que te llevan a lo finalmente eres.

Mi padre vio en aquel pueblo la oportunidad de instalarse por su cuenta un tallercito donde se reparaban cámaras frigoríficas y maquinaria de hostelería. En aquella época era prácticamente el único en toda la sierra que se dedicara al frio industrial, con lo cual, la competencia era cero o casi nula.  

Yo, mientras tanto, ya apuntaba maneras, enseguida hice amigos, amigos del barrio, del edificio donde vivíamos de alquiler. En el bajo vivía Jarillo, en el primero Alfonsito, en el bloque de enfrente vivían el Rubio y Mario (Maqueijan) mas abajo en una casa baja estaba Jose António (el Gallego) menudo elemento, nunca habló de su padre, fue un tabú, vivía con su madre y fue uno de mis mejores amigos, a la pronta edad de los nueve años me enseñó a fumar, conocí también a los que vivían mas abajo aún de mi casa,
pegando al rio Guadarrama, "Los Cuerva", hice amistad con el pequeño de los Cuerva que tenía mi edad. En el pueblo eran conocidos por sus fechorías pero a mi me gustaba estar con ellos. En cierto modo quería ser como ellos, ser conocido por mis fechorías junto a los Cuerva y Jose António.

Mi madre temblaba cada vez que salía a la calle, sabía perfectamente que me juntaba con ellos a pesar de tenerlo terminantemente prohibido. Junto a ellos y a pesar de no levantar un palmo del suelo, ya me sentía el "puto amo" fumábamos y robábamos en el ultramarinos del barrio, aprovechábamos lo descuidos del Señor Fernando dueño del supermercado El Teide y arrasábamos con todo lo que podíamos, solo por diversión, no había otra finalidad. Me caían bien y yo les caía bien. Fue una de las épocas de mi vida donde mas aprendí del mundo callejero, quizá fue el principio de los principios, la graduación de una carrera interminable. Hay tantos y tantos recuerdos y anécdotas de aquellos años que me es imposible retenerlos todos en mi cabeza.

El negocio del viejo prosperaba a pasos agigantados, mi padre pasaba el mayor tiempo del día trabajando, apenas le veíamos en casa, aún así recuerdo sentarnos toda la familia en el pequeño salón a ver "El Hombre y La Tierra" aquel mítico programa de naturaleza del Doctor Rodríguez de La Fuente y los fines de semana que pasábamos junto a la familia por parte de mi madre, la familia Caballero. Por parte de mi viejo no hubo apenas relación, vivían mas retirados de Madrid la mayoría y apenas tengo recuerdo de ellos.

Los Caballero absorbieron nuestras vidas, como una gran familia que éramos, una familia de Norte a Sur de España, de punta a punta. Eran realmente divertidas y emocionantes las reuniones familiares, tanto en navidad como en cumpleaños, siempre había alguien con alguna excusa para celebrar algo. Aquellos famosos cumpleaños de la abuela Lorenza. Los viajes a Málaga con la familia, entrañables recuerdos que nunca volverán. Todavía me emociono cuando escucho alguna canción de Serrat o de Carlos Santana que era la música que nos acompañaba en los eternos viajes a la playa, recuerdo esos cartuchos gigantes que introducía mi padre en el radiocasete del Seat 124 en el que viajábamos seis personas sin aire acondicionado, sin cinturones de seguridad, sin autopistas, eso si era una verdadera aventura. 

La familia "Caballero", en parte, sigue sus rituales y festejos, yo ya alejado por mis circunstancias de todo aquel ajetreo. Faltan muchos, quizá los mejores, pero la familia sigue y en ese sentido, aunque personalmente no sea partícipe, me alegra que siga siendo una piña. 

Mi viejo seguía amontonando dinero, en esa época yo no era consciente pero me di cuenta mas tarde de que lo que consiguió nunca se lo regalaron. Compró una parcela y empezó a edificar su casa, su chalet a su gusto (que no al mío) con el dinero que tanto esfuerzo le costaba ganar. Fue cuando tenia 10 u 11 años cuando nos mudamos a la nueva casa, una casa enorme con armarios enormes un salón enorme, una cocina enorme, una sala de juego enorme, una alacena enorme, un almacén enorme un garaje enorme pero, unas habitaciones ridículas, total, allí solo entrabamos para dormir. Lo mejor sin duda, el jardín. 

Al cambiar de casa, también cambié de colegio ya que la casa nueva estaba a las afueras del pueblo y el colegio donde estudiaba pillaba muy retirado y teníamos dos colegios muy cercanos a los que podía ir andando.

Hice buenos amigos en el nuevo colegio, incluso conocía a varios alumnos lo cual no me costó relacionarme en pocos días. 6º de EGB fue el curso que empecé en el nuevo colegio, empezaron a empeorar mis notas y me dedicaba mas al escapismos que a estudiar, mi hermano mediano asistía, lógicamente, al mismo colegio dos cursos por delante que yo, el tenía sus amigos y yo los míos aunque, fuera del colegio compartíamos los mismos, creo que salvo los profesores, nadie supo que éramos hermanos ya que nunca estábamos juntos, hacíamos vidas diferentes con amistades diferentes.

Me junté con lo mas exquisito del colegio, los que nos juntábamos en el recreo a fumar, a la salida siempre había peleas. En 8º curso ya fue la creme de la creme, todo lo peor de Villalba se focalizó en mi colegio. "Josete" uña y carne, el Alemán, enemigo de mis enemigos, el Cuerva acabó también allí, aquello se convirtió en una verdadera locura, en varias ocasiones se personó la Guardia Civil para interrogarnos sobre robos ocurridos por los chalets de la zona, por supuesto no sabíamos nada. En ese año empecé a experimentar con los porros, la zona era idónea para pasar desapercibidos y beber y fumar con total libertad, como ya dije, el colegio estaba a las afueras del pueblo y solo había campo a su alrededor, los únicos que podían decirnos algo eran los profesores pero, en realidad les importábamos una mierda, mientras lo hiciéramos fuera del recito escolar... 

Me di cuenta de que no se podía estudiar colocado, con lo cual, me regalaron el graduado escolar y me puse a trabajar en la empresa de mi viejo. Con 14 o 15 años, empecé de aprendiz en la empresa en la cual ya estaban todos mis hermanos incluida la nena que se encargaba de la oficina. También había otros dos empleados, Jose y Toño. Aprendí el oficio rápido, en poco tiempo mi padre me regaló mi primera maleta de herramientas, cuando me quise dar cuenta ya estaba haciendo reparaciones yo solo, tenía buen trato con los clientes, en su mayoría bares y restaurante. Ese buen trato que ofrecía a los

clientes me lo proporcionaba el alcohol, si, hablamos que contaba con 16 años cuando ya sabía que necesitaba el alcohol, recuerdo mi primer síndrome de abstinencia con 18 años, en un restaurante, fui incapaz de hacer mi trabajo debido a los temblores en las manos, le dije al cliente que tenía que ir a por una pieza que no llevaba en ese momento en el coche. Tan solo entre en el bar mas cercano y bebí dos copas de whisky, en tan solo cinco minutos, mis manos dejaron de temblar. A partir de ese momento, necesité parar mis manos con alcohol a diario.






  


 

sábado, 26 de junio de 2021

CAMINO A LA CORDURA MAYO/2021

 CAMINO A LA CORDURA

Sin título, sin guion, lo que te salga del alma. El simple hecho de tener la libertad de poder expresar tus sentimientos en público, sin sentirte juzgado, sin sentirte señalado, sin sentirte “apartado” Esa es la historia más bonita de tu vida.  Poder decir, a un público que te escucha, que eres el dueño de tu vida, que por fín nada ni nadie será capaz de arrebatar lo que es tuyo.

Tu felicidad.



LA LEYENDA DEL HOMBRE SIN LEYENDA

Este hombre, como tantos otros, llegó a los cuarenta y se dio cuenta que no tenía pasado, recuerda con añoranza cómo, montado en sus rodillas, su padre le contaba sus batallitas, de sus amigotes, sus trabajos en Francia con una gran multinacional y como no, sus hazañas en el servicio militar.  

Un sinfín de anécdotas que lo hacían ver a su padre como un ídolo, un ejemplo a seguir, un ejemplo que no fue capaz de seguir. 

La vida ya no es como antes, o quizá él en particular, no es como su padre. 

Llegada a esta edad y tras un largo trabajo de reflexión, se da cuenta que no tiene nada que ofrecer a sus hijos, realmente, no tiene nada que contarles, nada de lo que sus hijos puedan estar orgullosos de él, por no hacer, tan siquiera hizo el servicio militar, de ahí podría haber sacado alguna anécdota, alguna mentirijilla piadosa que les hubiera dejado con la boca abierta, nada.

No tuvo la oportunidad de contar batallas, quizá sus hijos tampoco deseaban escucharlo, no, no tenía nada que contar, nada de interés.

Nunca en su vida se preocupó por crear algo por lo que ser recordado, nunca jamás se interesó de la vida de los demás, no se interesó nunca de la suya misma, por qué interesarse de la de los demás. 

Cierto es, que su humildad carecía de límites, jamás intentó sacar provecho de cualquier situación, lo que recibía lo aceptaba, bueno o malo, siempre era bien recibido, compartió con quien quiso compartir, amó a quien quiso amar, luchó por quien quiso luchar,  pero eso no es leyenda, eso no tiene mérito.

Siempre se le recordará por el hombre sin leyenda ya que nunca permitió que su ego surgiera de su interior, de esa manera su leyenda quedó en silencio para siempre, no necesita más que una sonrisa para sentirse bien y dar por terminado su trabajo. Ese es su verdadero honorario, hacer feliz a los que le rodean. 

Si alguna vez te cruzas en su camino, lo conoceréis sin siquiera intercambiar una palabra, ni tan siquiera su nombre os hará pensar que es alguien especial. Solo cuando toques sus ásperas manos, capaces de convertirse en soplos de seda sin dejar atrás la firmeza que aparentan  y veas en sus ojos reflejados el amor del fracaso, sabrás que se trata de él, del hombre sin leyenda.


amc



CIEGO MUDO SORDO

 

Cada vez nos distanciamos más los unos de los otros, cada vez más ciegos de la realidad, un mundo sin en el que están desapareciendo los sentimientos que poco a poco se sustituyen por tecnología, solo escuchamos lo que queremos escuchar, solo decimos lo que quieren escuchar. 

Se nos olvida lo que de verdad importa, lo que realmente sana.

Nos basamos en hecho científicos, en poner todo el empeño en sanar con libros escritos por personas que para nada son seres extraordinarios, nos rendimos ante gente que por el hecho de haber dedicado su vida al estudio, se permiten el lujo de decirnos qué es lo mejor para cada cual, diagnosticando a base de teorías y supuestas metodologías que separan cada día más la mayor de las verdades. 

Si hay algo en común en todos los adictos, en todos sin excepción, es la necesidad amor, de cariño, sentirse entendido y valorado. Un beso, un abrazo, un hombro en el que llorar, eso es realmente lo que sana, la mejor medicina, la de toda la vida, sin receta, sin miedo a una sobredosis, nadie ha muerto de abrazos, nadie ha muerto de besos.

Tengo la absoluta seguridad, de que una píldora nunca te dará amor.

amc 


domingo, 11 de abril de 2021

CAMINO A LA CORDURA - ABRIL 2021

 CAMINO A LA CORDURA

ABRIL 2021

 
  MI MUNDO INTERNO

.- ¿Cómo estás Fede? Cuanto tiempo sin verte, cuánto tiempo perdido en la cordura, te echaba ya de menos. Tenemos que vernos más a menudo, no puedo despistarme tanto tiempo o terminaré creyendo que ya no quieres saber nada de mí, que nuestra amistad terminó y estoy preparado para caminar solo. Prefiero pensar que tú también necesitas un descanso.


.- Amigo, nuestra amistad nunca se romperá, formo parte de ti y tú, formas parte de mi. Es posible que te olvides de mi de vez en cuando, pero yo siempre estoy, alerta, protegiendo lo que tanto te ha costado construir, lo que tanto te ha costado destruir, formo parte de ti, tú formas parte de mi.

No olvides que lo que destruiste, lo hicimos juntos, así como cuando nos tocó construir, no puedo dejarte solo ahora, estamos juntos en esto.

Formo parte de ti, formas parte de mi. Hasta la muerte.


.- Gracias Fede, estaba seguro de que era así pero, de vez en cuando me gusta oirlo. 


amc 


Dolores 


Estoy acostumbrándome al dolor, tanto que cuando no está conmigo, lo echo de menos. 

No sé si esto será bueno o malo, tampoco me lo planteo, simplemente es un hecho, sin más, sin comeduras de coco. 

Hay muchos tipos de dolor, está el dolor físico que, por la edad y lo mucho que  he maltratado a mi cuerpo durante años, ahora me lo echa en cara a diario y la medicina no hace milagros, solo da esperanzas. 

Otro tipo de dolor es el que sufrimos cuando nuestra vida se enfrenta a situaciones adversas que debemos lidiar y el tiempo es clave para poder superarlo como, la pérdida de un ser querido,  una ruptura sentimental...

Luego está el dolor que nos crean los demás, el dolor externo, ese que podríamos llamar “dolor empático emocional” y que en la mayoría de las ocasiones los hacemos nuestros, nos apropiamos de los dolores ajenos y sin darnos cuenta convertimos el dolor externo en dolor interno.

Esto se debe a las “neuronas espejo”  que se descubrieron en el cerebro de los monos y que se activan de la misma manera cuando un individuo observa a otro ejecutar una misma secuencia, que cuando la persona lo realiza.

Esto nos ayuda a ponernos en el lugar del otro y llegar a sufrir su sufrimiento. 

Esto nos ayuda a su vez a entender a la perfección por lo que está pasando el otro individuo con la diferencia de que a nosotros no nos afecta hasta el punto del derrumbe y así poder ser un gran apoyo para el que lo está realmente sufriendo. 



Incompatible como agua con aceite

Es de suma importancia estar centrado en nuestro trabajo personal sin que nada externo interrumpa nuestros pensamientos

De esta manera sabremos diferenciar entre mundo interno y mundo externo.

Nuestro mundo interno debe ser algo íntimo, anónimo, solo nuestro. Centrarnos en cómo nos sentimos y trabajar nuestra espiritualidad dia a dia.

Es difícil mantener separado nuestro estado de ánimo con el mundo externo pero debe ser fundamental mantener alejado de nosotros los problemas cotidianos de una vida cotidiana como pudieran ser problemas laborales.

Incorporar a nuestro mundo interno los problemas externos nos puede llevar a un estado de inestabilidad emocional que no corresponde con la realidad.

Soluciona tus problemas externos cuando sea sólo y exclusivamente el momento, cuando estés conectado en tu mundo externo, no modifiques tu mundo interno con el externo.



A LAS RENUNCIAS

Cuando hablamos de hacer renuncias, no se trata de modificar nuestros hábitos, que también, pero ese tipo de renuncias son las que podemos llamar livianas, menos costosas de renunciar aunque para muchos se le haga un mundo tener que dejar de asistir los domingos al típico aperitivo con los amigos, no deja de ser una mera excusa para cada domingo acercarse más al consumo, se inicia con el refresco, sin darnos cuenta (o si) pasamos a la cerveza sin alcohol y cuando te quieres dar cuenta ya estás consumiendo como lo hacías antes o en mas cantidad. 

Si no puedes hacer ese tipo de renuncias es que no valoras tu vida, no te tomas en serio tu enfermedad, no quieres a tu familia y no te quieres a ti mismo.

Si no eres capaz de hacer ese tipo de renuncias, ¿como pretendes renunciar a tu problema? 

Sin embargo, hay otro tipo de renuncias que verdaderamente son dolorosas, esas en las que te das cuenta el porqué es tan difícil salir de las drogas, cuando tienes que elegir entre tu pareja o tu salud, tu familia o tu vida, tu negocio o tu recuperación.

Es en ese momento donde tienes que elegir vivir tu vida, o por el contrario seguir viviendo la vida de los demás.




A MI IMAGEN Y SEMEJANZA

Me gusta creer que mis escritos ayudan, al menos, a alguien que esté pasando por un mal momento. Con eso me conformaría.


No obstante, me gustaría recalcar que lo que escribo en mi blog es algo que no tiene por que ser de tu agrado, puede que tus ideas morales, tu filosofía de vida, tu manera de plantear la vida tenga una visión muy distinta a la mía, es lógico, cada cual busca la felicidad a su manera y simplemente, esta es la mía.

Procuro leer cuando tengo un rato libre, que es difícil, y leo cosas que son muy diferentes a mis ideas y contrarias a mis valores, eso no quita que no lo valore y siga aprendiendo de diferentes formas de ver la vida, todo lo que aportes a tu cerebro es sabiduría, sin menospreciar algo que crees que no te aportará nada y sin embargo puedes sacar tus propias conclusiones y transformar su verdad en la tuya. 

Nadie tiene la verdad absoluta, lo mejor es escuchar todas las verdades y de ahí, sacar tu propia verdad, somos únicos, con nuestros defectos y virtudes, con nuestras verdades y mentiras.




Me queda tanto por hacer...

No haré del tiempo una distancia ni de mi pasado un error, no creo que existan los errores, son solo malas decisiones o mejor aún, decisiones que en el momento en que las tomé creí que eran las acertadas y eso, creo que no es un error.

Con el paso de los años me doy cuenta de que todo en la vida tiene un porqué, una razón, pasaron cosas a lo largo de mi vida de las que sólo ahora puedo sacar partido, de las que solo ahora no existe arrepentimiento. 

Provoqué mucho dolor, mucho sufrimiento a las personas que más quiero, también a las que menos quiero pero son importantes para mí. 

A pesar de todo, no hace tanto tiempo de aquello como pensaba, en mi cabeza se hace una eternidad pero, cuando noto que mis heridas escuecen al escuchar  versiones de mi vida en boca de otros, me doy cuenta de que solo ha pasado un breve espacio en el tiempo, que los recuerdos se esconden entre mis neuronas para hacerme creer que mi pasado murió y en mí  hubo un nuevo renacer.

El problema es que la vida de un hombre no se concibe sin un pasado, cual fuere, la vida de un hombre no tendrá un presente sin antes haber tenido un pasado. 

El pasado no es un error, el pasado nos sirve de referencia para construir el presente y así, lograr un futuro. 

El objetivo de la vida es que nuestro presente sea siempre mejor que nuestro pasado, crear, crecer, cada día un suspiro más.

Si logras que cada nuevo día sea mejor que el anterior, querrá decir que te estás esforzando en ser feliz.